El Sabor del Desdén

When you enter Casa Michoacán, it’s like being at your own family reunion. Everybody greets each other warmly and wishes each other well for the new year, while enjoying a variety of wine and fusion food. The works of art that decorate the walls represent a diversity of art forms that range from the creative traditions of Mexico like carved wood and lithography to those more modern techniques of silkscreen or digital on paper.

Last Friday night, readers and community members gathered in Pilsen’s Casa Michoacán for a reading and discussion of local author Victor M. Cortés’ latest work, “El Sabor del Desdén”. Little by little, it became clear that each character of the event, from the guitarist playing throughout the reception to the book’s presenters, has his or her own personal relationship with the author–his readers are his friends, his neighbors, his family. They are, also, the characters of his stories and his novel.

The book panel represented a mix of the different kinds of people that know the author and thus the different types of immigrants to which his novel speaks and refers: Raúl Dorantes, who himself accompanied the author in the daily life and work experiences that inspired the book; Stephanie Manríquez, a young immigrant to whom the novel’s stories are equally personal and real; and Gina Gamboa, an academic of Peruvian origin who speaks of a bilingual upbringing and a youth inspired by the Chicano movement. After many readings and commentaries from the panelists, we finally arrived at Victor, who had no more to say than to thank those present and recognize those absent.

Like his readers and characters, Cortés emigrated from the state of Michoacán to the United States to make a living in the restaurants of Hyde Park and South Chicago neighborhoods u  until his self-publication with the local printing co-op Salseda. His novel unfolds in the public, working-class places of the South Side Mexican communities of Pilsen, South Chicago, La Villita, and Maxwell Market, places that local readers will recognize from their experiences good and bad. “El Sabor del Desdén” describes the everyday life of baseball in the park, taking husbands to the hospital, drawing off of Cortés’s own experiences working in the Steel Mills and relaxing afterward in the neighborhood cafés.

As the young Manríquez points out, Cortés’s picture of Chicago’s Mexican community doesn’t entertain the immigrant and Chicano tropes that we already hear so often. Instead, we see the humanity of all those that have immigrated, following their paths in search of a better life despite the sometimes disillusionment of the American Dream. Cortés encourages us to reflect on and appreciate the immigrant reality, whether we belong to the immediate Mexican community of his characters, to its following generations, the fellow immigrants throughout the city or a simple member of the nation to which we all belong in our own right.

___________

En la noche del viernes pasado, lectores y miembros de la comunidad se reunieron en Cada Michoacán de Pilsen para una lectura y una discusión de la última obra del autor Victor M. Cortés, “El Sabor del Desdén”. Cuando entras en Casa Michoacán, se siente como estar a su propia reunión familiar. Todo el mundo se saluda, se abraza, y se desea feliz año, mientras disfrutando una variedad de vino y comida fusión. Las obras de arte que decoran las murallas son de todas formas artísticas, representando las tradiciones creativas de México como las de grabado madera y litografía e igualmente las técnicas más modernas de silkscreen o digital en papel. Poco a poco, te da cuenta que cada personaje del evento, del guitarrista tocando durante la recepción a los presentadores del libro, se relaciona con el autor — sus lectores y lectoras son sus amigos, sus vecinos, su familia. Son, también, los personajes de sus historias y sus novelas.

El panel del libro representa una mezcla de los diferentes tipos de personas que conocen al autor y así los diferentes tipos de inmigrantes a los cuales esta novela habla y se refiere: Raúl Dorantes que él mismo acompañaba el autor durante sus experiencias cuotidianas y laborales que inspiraban el libro; Stephanie Manríquez, una inmigrante joven a la cual las historias de la novela son igualmente personales y reales; y Gina Gamboa, una académica del origen peruano que tenía una crianza bilingüe y un juventud inspirado por el movimiento chicano. Después de varias lecturas y comentarios del parte de los panelistas, al fin llegamos a Victor, que no tiene más que decir que agradecer los presentes y reconocer los ausentes.

Como sus lectores y personajes, Cortés es un trabajador michoacano que se abrió un camino en los EEUU empezando en los restaurantes de los barrios de Hyde Park y South Chicago hasta su auto-publicación con el cooperativa local de imprenta Salseda. Su novela se transcurre en los lugares públicos y populares de la comunidad que los lectores locales conocen bien, tanto por las experiencias buenas como por las malas y las desesperadas, describiendo una vida cuotidiana jugando béisbol por los parques, llevando esposos a los hospitales, trabajando en las Steel Mills y descansándose después en las cantinas del barrio.

Este dibujo de la comunidad mexicana de Chicago no mantiene los tropos de inmigrantes y de chicanos que ya entendemos bastante. En cambio, vemos una humanidad de todos los que han inmigrado en busca de una vida mejor, siguiendo en su camino a pesar de la a veces desilusión del sueño americano que deja tantos, como nos acuerda la joven Manríquez, con sólo “una pobreza tan pesada como una piedra sobre la espalda”. “El Sabor del Desdén” nos anima a reflexionar y reconocer la realidad “inmigrante”, seamos de la comunidad inmediata de sus personajes, de sus generaciones siguientes, sus compadres inmigrantes a través de la ciudad o un simple miembro de la nación a la cual todos pertenecemos en nuestro propio derecho.